«EN 1954 LE HICE UN GOL A MÁSPOLI EN UN CLÁSICO, ÍBAMOS PERDIENDO 1 A 0 Y GANAMOS 2 A 1»
Hablamos con Walter Brienza, exjugador y entrenador de Nacional. Jugó en el Decano en la década del ’50, siendo tricampeón Uruguayo en 1955, 1956 y 1957. Luego fue parte del cuerpo técnico de Washington «Pulpa» Etchamendi en las conquistas históricas de 1971, y más tarde entrenador principal del club. Además su padre fue gloria de Nacional en la década del ’10, siendo compañero, entre otros de Abdón Porte, y sus hermanos integraron Comisiones Directivas junto a Miguel Restuccia y Dante Iocco. Una familia netamente vinculada al Club Nacional de Football.
JUNTO AL CUERPO TÉCNICO DEL «PULPA» ETCHAMENDI EN LA CONQUISTA DE LA COPA INTERAMERICANA DE 1972″
«Justo hoy le estaba comentando a mi yerno, que yo fui a México en la primera Interamericana. Jugamos con 10 hombres todo el partido, echan a Espárrago. Salimos 1 a 1. Nos hacen el gol al minuto cuando Manga estaba sacándose fotos. Los cronistas flor de pillos, Manga sacándose fotos, movieron y un argentino, Páez, le pateó y gol. Menos de un minuto. Empata Mamelli después. Seguimos la gira y jugamos en Estados Unidos con el León, jugamos tres o cuatro partidos, y acá se le ganó al Cruz Azul 2 a 1. En ese momento el Cruz Azul era el club de México, ahora hay otros pero en ese momento era el Cruz Azul. Nosotros fuimos bastante disminuidos. Creo que a Montero Castillo ya lo habían vendido y Artime se había ido a Fluminense dos semanas antes, después volvió en el ’73».
CÓMO SE GESTÓ SU LLEGADA AL CUERPO TÉCNICO DE NACIONAL
«Yo dirigía a Villa Española en la ‘B’. Canillitas era del ‘Pulpa’ [Etchamendi] y de [Dalton] Rosas Riolfo. Canillitas venía adelante, tenía un cuadrazo. Y nosotros con Villa Española les ganamos 3 a 0 en la cancha de Bella Vista. Y me dijo Rosas Riolfo que iban a hablar conmigo. El ‘Pulpa’ quería hablar conmigo. Me dijo: ‘venga este año con nosotros, y el año que viene lo llevo a Nacional’. Pasó el año y vine. Dirigí a la Tercera Especial que se jugaba los jueves y la Reserva. Y era ayudante de Etchamendi siempre. Después salimos campeones de todo en el ’71».
EL ESTILO PARTICULAR DEL GRAN WASHINGTON «PULPA» ETCHAMENDI
«La sabiduría y las broncas, porque cuando estaba enojado se le hinchaban los cachetes, bastaba mirarlo y sentirlo, ya sabías lo que estaba pensando. Los jugadores y todos siempre nos adaptamos al hombre que nos dirije, para mal o para bien. De fútbol más o menos. De táctica más o menos. Pero de calle, de saber dirigir a los hombres, darles entereza, fuerza, voluntad, de eso sabía mucho. Maravilloso en eso. Le daba categoría al equipo. Discutíamos mucho. Estaba Carlos Moreira de preparador físico. Nos encerrábamos en el comedor de Los Céspedes y ahí discutíamos. Para ganarle a él era bravo. Yo no era caprichoso pero tenía mis verdades, que las cuento y las seguiré contando hasta que Dios lo quiera. Eran verdades. El fútbol es un arte. La gente paga para ver buen fútbol. De repente le pegan para arriba y lo aplauden. O de repente uno juega técnicamente bien y dicen que no sirve para nada. Y bueno, gente es así».
RINALDO MARTINO, GRAN JUGADOR ARGENTINO QUE VINO A NACIONAL EN LOS AÑOS ’50
«Yo siempre recuerdo a Rinaldo Martino. Nacional el Parque Central no lo usaba ni para practicar, practicaban en el Parque Palermo. Yo caminaba de mañana, por Centenario, desde Villa Española para ver las prácticas, para ver cómo jugaba tan bien y ni le llegaban a dar patadas. Era un hombre que hasta pegaba el saltito cuando veía que le iban a pegar. Y no era maula, eso era viveza. Para algunos es al revés. Martino fue de los más grandes jugadores que he visto. Tuve la suerte de jugar con Hohberg, en la Mutual Uruguaya, pero era otra fisonomía de jugador, como Atilio García».
ATILIO, EL MÁS GRANDE GOLEADOR DE LA HISTORIA
«Mejor que Atilio García ninguno, como goleador. Porque entrás a calcular, y decís: Luis Ernesto Castro, Ciocca, Atilio, Porta y Zapirain. Yo me crié yendo a ver ese Nacional. En el ’49 me fiché, en el ’50 jugué en la Cuarta, después Tercera, dos partidos en Reserva y subí a Primera. Después subió Escalada, Mesías, muchos jugadores».
UN RECUERDO DE SU GOL CLÁSICO PARA UN TRIUNFO ANTE EL TRADICIONAL RIVAL
«Yo los escucho con mucho cariño y me emociono. Si les muestro todo lo que tengo, de mi padre, lo mío, los goles a Máspoli que le hice yo. Fue por el campeonato de 1953. Terminó el campeonato, el 4 o 5 de enero de 1954. Siempre jugaban el último partido Nacional y Peñarol. Peñarol ya era campeón. El Estadio hervía. Obdulio vivía atrás de casa. 18 años contra 34. Terminó el primer tiempo e íbamos perdiendo 1 a 0. Me salió a marcar, se tiró a los pies, y se rompió el tendón de aquiles. En aquel tiempo se jugaban los 45 minutos, no había descuentos ni cambios. Entonces ellos entraron al segundo tiempo con diez. Empató Souto, a los 10 o 15 minutos. Irían 30 minutos y le metí el segundo gol a Máspoli. Lo estoy viendo, estaba William Martínez. Ellos se confiaron mucho, Máspoli de arquero, y yo me tiré entre los dos, de palomita, y le metí el gol. Fue mi primer clásico con 18 años».
FAMILIA 100% TRICOLOR
«Desde que nací fui de Nacional. La cultura de mi casa era, si traían un juego de cubiertos y había una cuchara con el mango amarillo, mi hermano lo tiraba para afuera. Ahí no cabía otra cosa, era Nacional, Nacional y Nacional. Mi hermano mayor fue dirigente con Restuccia. Parte de Los Céspedes, los vestuarios y todo, lo hizo él. Era arquitecto, constructor. Mi otro hermano, Santiago, estuvo con Dante Iocco, viajó a Japón y todo».
SU PADRE, ANTONIO BRIENZA, INTEGRANTE DE LOS PLANTELES EN LAS PRIMERAS DÉCADAS DEL CLUB, LLEGÓ A JUGAR CON ABDÓN
«Él jugaba en Reformers. En Nacional se habían ido Los Céspedes y varios jugadores que se fueron para otros cuadros. A él lo llevaron en 1910, y en 1911 llevaron a Abdón Porte. Ese año inauguraron el palco del Parque Central».
JUGÓ EN NACIONAL DESDE LAS JUVENILES HASTA LA PRIMERA
«Yo iba con mi hermano, el segundo, desde los cinco o seis años ya iba a verlo. Iba al Parque Central, la Cuarta empezaba a las ocho de la mañana, la Tercera a las diez. Iba temprano y veía a las divisiones inferiores. Mi padre había hablado con Luis Franzini, mi viejo fue fundador de Defensor en 1913. Fue a hablar para llevarme y yo no quería, yo quería ir a Nacional. Un domingo de mañana me fui al Parque, y faltaron jugadores para la práctica. Yo estaba en la platea. Iturbide me dice: ‘bo, pibe, ¿no jugás?’. Me puse los zapatos y pantalones prestados, me equipé, aparentemente practiqué bien. Me citaron para hacer gimnasia los martes y jueves de noche. Se hacía fútbol los jueves de mañana, y se jugaba los domingos a las ocho de la mañana. Me ficharon enseguida. Esto fue en 1949. Yo no tenía cédula. De ahí me llevaron a sacarme la cédula y a ficharme. Cuando llego a casa, le dije a mi viejo que me ficharon, me decía, ‘no puede ser’. Él se crió en la Farola, en Villa Biarritz».
MENSAJE FINAL A LA HINCHADA
«Que sigan la orden que ustedes le dan, con la fuerza, la garantía de firmeza en lo que dicen y lo que hablan. Lo que pasan, que lo sientan ellos, esa es la hinchada de Nacional».







