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A 40 años de la segunda intercontinental

 

Hoy 11 de Febrero de 2021 se cumplen nada más y nada menos que 40 años de aquella magnífica madrugada. Felicitaciones a todos los que hicieron posible aquella gran gesta, y nuestro enorme agradecimiento a todos ustedes. ¡¡¡¡NACIONAL NOMA’!!!!

 

 

Por Julio Cifuentes.

Hay momentos que son claves en la historia de una institución: existe uno poco reconocido o recordado que fue clave en la historia reciente del Club Nacional de Football, un clásico jugado a principios de febrero en 1980, en el que debutó en la dirección técnica del equipo Juan Martín Mugica acompañado del profesor Esteban Gesto y con dos goles de Julio César Morales dejamos a nuestro rival afuera de la Copa Libertadores y clasificamos nosotros para jugarla.

Menos aún, podíamos pensar los hinchas tricolores en lo que pasaría un año después, cuando nos tocaría seguir al equipo jugando al otro lado del mundo, ya que por primera vez ese año se definiría la Copa Intercontinental en un solo partido, en el lejano Japón, puesto que Toyota asumía como patrocinante del evento; todo era nuevo, una gran experiencia que ordenaba moverse hasta el otro extremo del mundo (en otro mundo, sin los avances de la tecnología actual era una verdadera odisea), y allá marchó el Decano, el Rey de Copas, para darle un brillo tal al evento que exitosamente se prolongó por más de veinte años, hasta que la FIFA creó el Mundial de Clubes.

Nadie imaginaba que ese sería el primer paso hacia nuestro segundo título continental sorprendiendo a todos con un fútbol distinto al que se practicaba en toda América, con un despliegue físico “a la europea”, con un sistema de marca que incluía marca encimada sobre algunos hombres y –entre otras cosas- con un lateral que permanentemente “volaba” hacia el ataque como “El Chico” José Hermes Moreira. Con un plantel reducido, que apenas llegaba a los veinte jugadores, Nacional comenzó a sortear rivales en esa Libertadores del año 1980, unas semifinales durísimas ante Olimpia y O’Higgins, y las recordadas ante Internacional, en Porto Alegre.

Además de conquistar en forma brillante la Copa Libertadores, nuestro club se quedó con el título de Campeón Uruguayo también con enorme justicia, sorprendiendo a todos con su juego, confiando además en casi todos los partidos la titularidad al mismo equipo, ya que eran muy pocas las posibilidades de recambio que el técnico tenía a su disposición. Esta realidad hizo que fuera más compleja e incierta todavía la preparación para el desafío japonés, ya que en el tramo final de 1980 toda la atención la concitó la disputa del Mundialito llamado “Copa de Oro”, en el que por primera vez se citaba a todos los países campeones del Mundo, con Holanda sustituyendo a Inglaterra que se negó a viajar.

Allá en Europa, ante la deserción inglesa el campeón continental Nottingham Forest contó con tiempo y jugadores para prepararse de la manera ideal. Acá, fiel a su historia, Nacional resignó intereses particulares en pos de la selección uruguaya y contribuyó con más de medio equipo para que nuestro país consiguiera esa Copa de Oro, luego de años sin ganar nada a nivel de selecciones.

Rodolfo Rodríguez fue una garantía en el arco celeste, Moreira una máquina trepando por el lateral derecho, el gran Waldemar Victorino decisivo con su goles cuando más se lo precisaba, y “Cascarilla” Morales desparramando calidad en la punta izquierda, además de Arsenio Luzardo, suplente en los partidos de la selección.

Pero el aporte tricolor era mayor aún e incluía a dos futbolistas que no tendría para el juego en Tokio: el enorme Hugo De León, transferido al Gremio de Porto Alegre durante ese verano, y el minuano Eduardo De la Peña, lesionado en la final ante Brasil.

Ninguno de ellos pudo estar en Rocha el 8 de enero cuando se le realizó un homenaje/despedida al plantel y recién comenzaron a reaparecer días más tarde, para estar presentes por ejemplo el día 28, cuando Nacional venció al prestigioso equipo húngaro Honved (de Budapest) en Montevideo, con goles de Waldemar y José Hermes Moreira. Ya en suelo nipón, previo a la gran final, el día 7 venció Nacional también a la selección juvenil de Japón, por 2 a 0, con conquistas de Daniel Enríquez y Alberto Bica.

Quien fuera gerente deportivo hasta hace poco tiempo tomó el lugar de Hugo en la defensa, mientras Denis Milar asumió la función de volante que cumplía De la Peña, y así los tricolores saltaron al campo en el Estadio Nacional de Tokio con Rodolfo Rodríguez; José Moreira, Juan Carlos Blanco, Daniel Enríquez y Washington González; Denis Milar, Víctor Espárrago y Arcenio Luzardo; Alberto Bica, Waldemar Victorino y Julio C. Morales, mientras los ingleses de Nottingham Forest eran grandes favoritos gracias a sus nombres: Peter Shilton; Stuart Gray, Andersson, Frank Gray, Burns; Ponte, Lloyd, Wallace; O’Neill, Trevor Francis, John Robertson.

Tenían, realmente, un cuadrazo, en el que Robertson volaba, Shilton tapaba todo (o casi todo) y Trevor Francis era la manija, pero Mujica mandó a Espárrago a seguirlo de cerca y pudo controlarlo.

A los diez minutos, una corrida imparable de Moreira por la derecha lo llevó hasta el fondo de la cancha y ahí mandó el centro atrás, apareciendo al borde del área chica Victorino para parar el balón y en el mismo movimiento, en el aire casi, mandar de pierna derecha la pelota al fondo de la red. Todo el oportunismo del goleador valdría un título del mundo después, gracias a las tapadas de Rodolfo, y al gran trabajo de todo el equipo, que una vez más, contra los pronósticos, maravilló a propios y extraños.

 

Integración de la delegación de Nacional

Presidente: Dante Iocco

Delegados: Walter Noriega, Dr. Rodolfo Sienra y Dr. Joaquín Reyes Delgado

D. T. Martín Mugica

Prep. Físico Prof. Esteban Gesto

Equipier Walter Haynes

Masajista Enrique Olivera

Jugadores:

Juan Carlos Blanco

Víctor Espárrago

Dardo Pérez.

Washington González

Rogelio Ramírez

Arsenio Luzardo

Denis Milar

Waldemar Victorino

Alberto Bica,

Julio César Morales

Oscar Aguirregaray

Daniel Enríquez

Miguel Pereyra

José R. Cabrera

Rodolfo Rodríguez

Héctor Molina

José H. Moreira

Hugo De León luego del Mundialito fue transferido al Gremio siendo el único de los campeones de América que no jugó la Intercontinental.

 

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