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«HUGO DE LEÓN ME PREPARÓ SEIS MESES ANTES PARA EL CLÁSICO DEL CLAUSURA DEL ’98»

 

Hablamos con Gustavo Varela, exjugador de Nacional, cuatro veces campeón Uruguayo, en 1998, 2000, 2001 y 2002. «Varelita» recordó anécdotas de sus épocas como futbolista: ser dirigido por el Hugo, las «locuras» de Ruben Sosa, la dupla de las torres Abreu-Chengue, y muchas cosas más. 

 

LLEVANDO LA CUARENTENA

«Gracias a Dios todos sanos, la familia está bien, llevándola. Este momento es durísimo, uno no sabe qué hacer hoy en día. Trato de moverme, hacer algo físico, les pregunto a los ‘profes’ que conozco a ver qué trabajo puedo hacer. Obviamente por la edad ya no puedo moverme como me movía antes, cuesta un poquito más, pero trato de no quedarme quieto».

 

LOS VIEJOS TIEMPOS Y EL INOLVIDABLE CAMPEONATO DE 1998

«Me hacés recordar momentos muy gratos que tuve con Nacional. Agradecido de por vida de que Nacional sea la institución que me vio crecer como futbolista. Cortar un año bravo para Nacional en lo deportivo como fue el ’98, yo era un pibe, y respaldado por grandes jugadores y profesionales como había en ese momento, hoy puedo hablar y transmitir lo que uno aprendió en esa época. Me sirvió mucho en mi carrera como jugador, mismo ya de grande, antes de retirarme, de enseñar, ser un entrenador dentro de la cancha».

 

GANÓ CUATRO URUGUAYOS CON EL DECANO, AUNQUE EN EL DE 2002 SE FUE ANTES DE FINALIZAR EL AÑO

«Yo me fui en setiembre del 2002, así que un poco me adjudico también ese campeonato, que nadie me lo adjudica pero yo internamente sé que estuve, fui parte. Es un título que lo tomé como propio, lo disfruté desde Alemania».

 

SUS MEJORES PARTIDOS: EN EL PODIO ESTÁ EL CLÁSICO DEL CLAUSURA ’98, CON VICTORIA 4-2 Y UN GOL SUYO

«Ese es uno de los mejores. Seis meses antes Hugo [De León] me dijo: ‘te voy a preparar para el clásico’. Así que yo internamente ya sabía que me tenía que preparar para ese partido. No sabía qué función iba a cumplir, qué tenía que hacer en la cancha, eso me lo dijo una semana antes. Aprendí mucho en esos seis meses que entrené de volante. Esa fue la metamorfosis que me hizo Hugo De León. Yo subí a Primera siendo delantero y ahí pasé a la línea de volantes. Tuve un gran maestro que fue Danilo Baltierra, que Hugo le marcó esa tarea de enseñarme a jugar en esa posición del medio. Eso me ayudó en mi carrera a ser el polifuncional que todo el mundo hablaba. Rendía mucho más de volante por derecha o por izquierda que de ‘5’. De ‘5’ jugué poco, de lateral jugué bastante. Cuanto más atrás, me parecía más fácil a mí. No es lo mismo un jugador que reciba la pelota de espaldas al arco, con un zaguero grande, fuerte, que te pegue, a otro que viene de frente, encarando. Para mí era mucho más fácil, por la velocidad que tenía, encarar a los rivales de frente».

 

LAS FINALES DEL URUGUAYO 2001 TAMBIÉN ESTÁN EN SU MEMORIA

«Otro partido que me marcó mucho fueron las finales con Danubio en el 2001. Estábamos en una etapa en la que se fue [Carlos] De León que estaba de preparador físico y vino [Alfredo] Jarodich. Llegamos fundidos a las finales. La gente a veces no se entera de esas cosas. Estábamos fundidos, con poco resto físico, Danubio llegaba mejor en ese sentido, pero pudimos dar vuelta una serie que se nos complicó, primero en el Estadio que lo pudimos empatar, y después en el Campus que lo ganamos 2 a 1».

 

UN CLÁSICO INOLVIDABLE: APERTURA 2009

«Otro partido memorable fue el 3 a 0 a Peñarol, la última vez que vine, con [Eduardo] Acevedo. Yo salgo por un golpe en la cabeza, que perdí el conocimiento, pero ese partido lo marco como uno de los mejores por la diferencia futbolística. Normalmente no la hay en los clásicos, más allá de que venga uno mejor que otro. Pero esa vez, había diferencia, la notábamos nosotros dentro de la cancha».

 

¿CÓMO ERA TENER A HUGO DE LEÓN COMO TÉCNICO?

«Me enseñó muchísimo. Yo a veces me enojaba por la inexperiencia de jugar en Primera División, a veces salía enojado de la cancha, él me decía ‘te entrompás, te enojás con la Colombes, te enojás con la América, pero el que te pongo soy yo. Vos te seguís enojando con la gente y yo te voy a seguir poniendo. Si vos no me hacés caso no vas a mejorar’. Fue un día escucharlo y hacerle caso, eso me marcó de por vida. Si no pasaba a un rival, no lo pasaba una vez y era porfiado, iba una vez, y otra vez, otra vez, otra vez. Y no estaba claro como para pasarlo. Hugo me decía: ‘¿por qué no tocás, buscás el espacio atrás?’. Yo era terco y le decía: ‘voy a hacer esto porque me va a salir’, y no me salía. En un momento me salió, y bueno, gracias a que Hugo me dijo ‘descargá primero y andate, vas a empezar a agarrar claridad, jugá corto, agarrá confianza con la pelota’. Esas cosas te van quedando, te marcan lo que es el aprendizaje, sobre todo hoy que estoy en juveniles entrenando».

 

LAS ANÉCDOTAS DE AQUEL PLANTEL ESPECTACULAR, CAPITANEADO POR RUBEN SOSA

«Muchísimas. En el plantel del ’98 hasta ahora hablamos, con Cecilio [De Los Santos], [Pedro] Barrios, [Marcelo] Saralegui, te puedo nombrar una cantidad de jugadores, ‘Tyson’ Núñez inclusive. Seguimos en contacto. Ruben [Sosa] tenía mucha suspicacia para inventar cosas en la previa de los partidos, sobre todo cuando estábamos por salir campeones. Nosotros quedábamos como locos. Éramos la mayoría jóvenes. Nos pintamos la cabeza con pintura normal, imaginate cómo nos ardía la pelada en el primer tiempo a todos. Nos empezó a picar. En el entretiempo nos tuvimos que sacar la pintura, nos picaba la cabeza a todos. Una locura. Un día quería bajar en helicóptero, inventaba cualquier cosa. Cuando entramos en la limosina, era un helicóptero en un principio, pero era una locura bajar en helicóptero en el Estadio, Ruben tenía esas ideas».

 

EL 2001 CON LA DUPLA ABREU – «CHENGUE»

«Teníamos a Limberg Gutiérrez, la táctica era más que nada eso. Hugo me decía ‘vos andá a las espaldas de estos dos, la pelota va a pasar’. Y muchas veces agarré muchas pelotas, porque todo el mundo se preocupaba por saltar a cabecear, y más alto que Abreu y el ‘Chengue’ saltando creo que no llegaba nadie en ese momento. Ellos lo que hacía bien era dejarme pasar la pelota. Era ponerme cerca de ellos y cuando venía el pelotazo empezar a correr. En la primera final con Danubio, casi hago el gol de arranque. Que sale Contreras, no me pegó una patada y me hizo penal de nada. Tuvimos que cambiar la forma de jugar ahí con Hugo, al tener dos torres te hace tirar más pelotazos largos».

 

LAS BATALLAS A MUERTE EN LOS CLÁSICOS

«Esa es una de las anécdotas que quedan del fútbol. Hablamos después en el Schalke con Darío [Rodríguez] que jugó en el tradicional rival. Muchos dicen que Nacional no mete y que Peñarol mete. Darío me decía: ‘nosotros los mirábamos a ustedes y decíamos que parecían delicados, pero a la hora de jugar metían’. Con Darío teníamos cada batalla bárbara. Nos dejábamos marcas por todos lados. Pero nunca nos quejábamos. Cada uno defendía sus intereses, y a otra cosa. Después afuera de la cancha, obviamente nos encontrábamos en la selección y éramos compañeros. Pero ahí cuando había clásicos no había amistad que valga».

 

LA ADRENALINA PREVIA A LOS CLÁSICOS

«El primero que jugué no dormí casi nada. Después uno se va adaptando. Lo fui disfrutando con el tiempo. Con máxima concentración obviamente. Te enfocás en lo que trabajaste en la semana, en la táctica que vas a realizar. A veces los errores arbitrales pueden inclinar la balanza, a veces no. Obviamente a veces el juego mismo, como ese clásico que nombré que estaba el ‘Nico’ Lodeiro y el ‘Matute’ [Morales], fuimos muy superiores a Peñarol».

 

¿QUÉ JUGADOR RECIENTE SE PARECE A «VARELITA»?

«Me mataste, pero creo que [Christian] Oliva se acercaba un poco a las características que tenía yo. Puede ser Zunino aunque él llega más al área que yo, creo que pisa más la zona del ‘9’. Yo lo hacía pero llegando más a las espaldas de los laterales, llegando al segundo palo. A Zunino lo he visto hacer goles, jugando de volante por derecha y llegando prácticamente por el lado izquierdo en un cabezazo. Es buenísimo eso».

 

SU PRESENTE COMO ENTRENADOR

«Es mi tercer año en Liverpool, en Séptima División nuevamente. Contento, la estoy llevando tranquilo y bien».

 

MENSAJE FINAL A LA HINCHADA

«La hinchada de Nacional es genial. En las previas de los partidos, en la victoria, en la derrota, siempre están alentando, van afuera. Tengo amigos de hace mil años que van a todos los viajes, y me cuentan, la verdad es impresionante. No he tenido la oportunidad de seguir tanto personalmente a Nacional. Mis hijos me piden para ir, y en algún momento apareceré por el Parque para disfrutar los partidos en vivo».

 

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