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«EN AQUEL PLANTEL ÉRAMOS UNA FAMILIA, TENÍAMOS TOTAL CONFIANZA CON EL COMPAÑERO, Y ADEMÁS HABÍA MUCHOS JUGADORES DE CALIDAD»

Una preciosa charla tuvimos con el gran ídolo tricolor Víctor Espárrago, una gloria absoluta, dos veces campeón de la Copa Libertadores y de la Intercontinental, en 1971 y 1980.

Además, Víctor fue campeón Uruguayo en seis oportunidades como jugador y en una como DT (en 1983).

EL RECUERDO EN UN NUEVO ANIVERSARIO

«Muy contento, emocionado, y con el gran recuerdo de ese triunfo, era la primera vez que conquistábamos la Copa Libertadores de América. Un saludo a toda la parcialidad tricolor, que bien merecido tenía ese triunfo, y quizás en aquel momento no le dimos tanta importancia y la verdad que ahora vemos que se ha complicado un poquito. Fue un triunfo muy importante para todos nosotros. Ahora escuchaba los goles de Heber Pinto y se me erizaba la piel, parece que fue ayer. Uno cierra los ojos y está viviendo todo eso, con una gran satisfacción y un gran respeto para todos los Bolsos».

EL CONTACTO CON LOS COMPAÑEROS DE AQUEL PLANTEL

«Estamos muy desperdigados por todos lados. Sinceramente nos hemos contactado por teléfono pero no hemos tenido una reunión importante. También hay muchos que lamentablemente no están con nosotros ya. Pero sí, con esa satisfacción del deber cumplido, que tanto luchamos y trabajamos para darle a Nacional eso que se merecía y que venía buscando hacía tres Copas Libertadores. Yo había perdido dos, una con Racing y una con Estudiantes, para mí era la tercera y fue la vencida».

EN 2011, EN EL 40 ANIVERSARIO, SE LOGRARON JUNTAR TODOS EN LA SEDE DE NACIONAL

«Me acuerdo perfectamente. Lo que pasa que en estos momentos no estamos para estas cosas, estamos pasando un momento bastante difícil con lo del presidente. Le mando un saludo grande a la familia. Ojalá que Dios se acuerde de él, y salga de esa situación que está».

SU LLEGADA DESDE CERRO, Y UN INICIO QUE NO FUE FÁCIL

«Tuve la suerte de estar en Cerro y ser dirigido por Ondino Viera que me enseñó mucho. Me decían ‘el ventilador’, porque me cerraba para generar superioridad numérica en el mediocampo, pero cuando la teníámos nosotros, iba bien abierto contra la línea. En los primeros tiempos, no tuve la fortuna en Nacional, porque había marrado una situación clara contra Peñarol y la gente estaba un poquito reacia conmigo. Pero bueno, son situaciones que se dieron. (…) Era el primer año que yo jugaba en Nacional, y en el clásico ese, una pelota en el barro, Urruzmendi desborda por la izquierda, la tira de primera para atrás, como no hacía nunca, pero en ese momento lo hizo de primera, me sorprendió a mí, y la pelota me pega en la pierna y se la doy a las manos de Mazurkiewicz. Ahí empezó la lucha mía. Pero tenía que seguir. El apellido de Espárrago para la tribuna era una silbatina tremenda, pero todo pasó, es lógico que la parcialidad nos proteste y no dé su aprobación cuando las cosas salen mal. Después todo cambió. Fui capitán en 1980 y otra vez campeón de la Intercontinental, eso fue todo divino. Había una comunión muy buena entre nosotros».

LA FINAL DE 1971 CON ESTUDIANTES Y UNA GENIALIDAD DE CUBILLA PARA EL SEGUNDO GOL DE ARTIME

«Luego llegamos a esa gran final, que por cierto, el segundo gol que lo hace ‘Luisito’ Artime a centro de Cubilla, yo estoy con la pelota en la mitad de la cancha, un poquito para adelante, como número ’10’, y pasa por la izquierda el ‘Negro’ Cubilla, y me dice: ‘tirámela adelante’. Yo pensé, qué hace Cubilla en la punta izquierda. Se la tiré, y le salió Aguirre Suárez. Cubilla lo sobró, hizo como que no llegaba, Aguirre Suárez se confió, se tiró a barrerlo, y ahí Cubilla punteó un poquito la pelota, saltó, y Aguirre Suárez pasó de largo. El ‘Negro’ llegó hasta el fondo, levantó el centro e hizo el gol Artime. Son jugadas que uno las recuerda. Lamentablemente ‘Luisito’ [Cubilla] tampoco está con nosotros, y eso a uno lo entristece un poquito. Pero bueno, hoy tenemos que festejar».

EL «NEGRO» CUBILLA, UNO DE LOS CRACKS DE AQUEL NACIONAL

«Lo que pasa es que antes era distinto. Antes el jugador, y el pibito de la calle, jugaba con la pelota de goma, hacía la pared con el cordón, la pisábamos, y todo. Ese era Cubilla, el diablo, el que la jopeaba o hacía un caño, tenía una habilidad tremenda, picardía, arranque, freno, velocidad. Era un jugador muy completo, por eso estaba en la selección uruguaya, estuvo en River argentino, en España. Pícaro, sinvergüenza, sacaba ventaja en todo. Un crack. Jugador de calle, de campito, de la jopeada, del túnel, del freno, del arranque. Todo. Tuve la suerte de acompañarlo y estar con él».

UN PLANTEL REPLETO DE FIGURAS

«Habíamos juntado en Nacional en ese momento a muchos jugadores de calidad, como el ‘Cascarilla’ Morales, Mugica que le pegaba y la rompía, el ‘Peta’ Ubiña que subía, Ancheta, Masnik, ‘Cachito’ Blanco, Montero Castillo, Maneiro, inclusive Mamelli. Seríamos 14 o 15 pero faltaba uno y no pasaba nada, estaba el sustituto, y el equipo no se resentía».

LA PULSEADA POR EL LATERAL IZQUIERDO EN LA FINAL DE LIMA

«Mugica fue siempre titular, lo que pasa es que por la banda derecha, Etchamendi vio que en Estudiantes jugaba [Pedro] Verde, de extremo derecho que tenía una velocidad tremenda. ‘Cacho’ Blanco era bastante más veloz que Mugica, entonces el ‘Pulpa’ puso al ‘Cacho’. Faltando 20 minutos entró Mugica que se lo merecía. Terminó el equipo que había jugado casi todo el año».

LA LIBERTADORES DE ANTES Y LA LOCALÍA DE ESTUDIANTES

«Era complicado porque nosotros sabíamos que Estudiantes iba a ser terrible. Había otras connotaciones que también eran muy importantes y teníamos que vencerlas. La hinchada, la presión que nos metían a veces, gente que se metía al vestuario, pasamos momentos bastante difícil. Cuando llegamos a La Plata, el ómnibus lo dejaron a 80 metros, y empezaron a darnos algún cabezazo, alguna patada, en esos 80 o 100 metros. Después que le ganamos, Estudiantes no apareció más, lo borramos del mapa, pero antes había ganado tres Libertadores de América».

EL SACRIFICIO LO LLEVÓ A LO MÁXIMO

«Yo nunca fui un jugador excelente. Era un corredor en principio, un marcador, con el tiempo uno va a aprendiendo y la experiencia le va dando un montón de cosas que no tiene cuando es joven. Pero cuando empecé tenía que correr y correr, dale y dale. A veces salía bien y a veces mal. Pero tuve la suerte de llegar a donde llegué y de conquistar lo que conquistamos, que al fin y al cabo nadie había podido conquistar la Libertadores hasta ese momento, aún teniendo grandes equipos. Pero en el ’71 teníamos equipos muy buenos. Cuando las cosas estaban mal, tenías esa confianza para decirle al compañero, era una familia. Así fuimos corrigiendo errores y conseguimos lo que conseguimos. Cuando se cumple un aniversario, la gente saluda, los veteranos son los que conocen, y les cuentan a los nietos. Los nietos dirán: ‘este viejo quién es'».

UN PLANTEL QUE SE ARMÓ DE A POCO, DESDE 1966 CUANDO COMENZARON A LLEGAR LOS MEJORES DE LOS EQUIPOS CHICOS

«La Libertadores se empezó a ganar ahí. El Dr. Pons Etcheverry contrató a varios futbolistas. Trajo a Montero Castillo de Liverpool, a Techera y Mugica de Rampla, a mí de Cerro, trajo un montón de jugadores de equipos pequeños, a Morales de Racing. Sazón nos dijo: ‘como jugadores ustedes son muy buenas personas, por eso los compramos’. Ahí empezó a gestarse el trabajo que culminamos en el ’71. Después en el ’67 llega Ubiña de Rampla. Éramos todos gente de cuadro chico, humildes, laburantes, que trabajábamos, cada uno tenía su laburo».

UNA FACETA POCO CONOCIDA EN LA REALIDAD DE OTRA ÉPOCA: COMBINAR FÚTBOL Y TRABAJO

«Yo trabajé en la metalúrgica. Cuando estaba concentrado con Cerro, en la casa que había comprado Tróccoli en Buschental, me levantaba los viernes para trabajar a AFE, me levantaba a las 3 y media en la mañana. Salía la combinación, del barrio donde yo vivía que era el barrio Peñarol, y la combinación salía a las 4 menos un minuto, iba hasta Sayago, ahí venían los trenes de La Paz-Las Piedras hasta la Estación Central. Ahí trabajaba hasta las 11:30 de la mañana. Después dormía un poco e iba a entrenar. Todo el mundo trabajaba, nadie jugaba al fútbol y nada más. Esa era otra faceta también».

MIGUEL RESTUCCIA, EL PRESIDENTE DE LA HORA MÁS GLORIOSA

«Gran tipo. Tuvimos suerte de tener un presidente como Pons Etcheverry que nos compró, Sazón que era el tesorero, que era más amarrente, que sabés qué. Y después vino el gran presidente, porque Don Miguel Restuccia dejó todo por Nacional, era un tipo que igual le daba de comer a otro y no comía él, era impresionante, un ejemplo. Hay que sacarse el sombrero para hablar de él».

LA LLEGADA DE RESTUCCIA EN LUGAR DE PONS ETCHEVERRY RESULTÓ CLAVE

«Pons Etcheverry de fútbol, bueno… Pero tenía una personalidad y era un hombre muy bien considerado en el Uruguay. Después agarró Don Miguel que estaba más involucrado en el fútbol, más directo, era un hombre de tribuna. La cosa empezó a manejarse, y a formarse, a seguir las contrataciones que había hecho Pons Etcheverry».

EL ENORME TRABAJO DIRECTRIZ PARA CONFORMAR AQUEL PLANTEL

«Un sacrificio tremendo, con rifas, sacaba dinero de abajo de las piedras para poder traer a ‘Luisito’. Otra gran persona, gran pibe, una humildad tremenda. Se siguió conformando ese plantel que queríamos para poder tener otras opciones».

EL APORTE DE LOS MÁS JÓVENES

«De las juveniles llegaron ‘Cachito’ Blanco, Ildo Maneiro, y otros pibes que concentraban con nosotros, que estaban aprendiendo y observando todo lo que podíamos hacer nosotros. Fue muy importante porque tuvieron una buena escuela. Nosotros les hablábamos, había esa comunión, nosotros intentábamos siempre aconsejarlos y hablarles. Había algunos veteranos de aquel entonces como Ubiña que fue el capitán de Nacional, Mugica, Cubilla, pero la demás gente era bastante joven. Fuimos formando ese equipo de estrellas, entre comillas, porque habíamos algunos que no éramos estrellas, yo sabía que tenía que correr, quitar y dársela a Maneiro, igual que Montero Castillo. Sabíamos nuestras virtudes y nuestras limitaciones. Hacíamos siempre eso. Uno fue aprendiendo, con experiencia, y después cuando quitaba estaba más apto para meter un pase y tener la pelota, pero en principio hacíamos eso, para ir de a poquito, de segundo grado pasar al tercero, al cuarto, y después al quinto para ser el capitán como me pasó a mí. Los demás muchachos también evolucionaron. Fue muy bonito para todos nosotros. Aprobamos con buena nota. Es lindo para contarles a los niños para que aprendan, los que tengan oportunidad de estar en algún cuadro y hay gente veterana, que aprendan, observen y después brinden todo lo que saben».

AQUEL NACIONAL ERA UNA VERDADERA SELECCIÓN, ALGO IRREPETIBLE

«Hoy no se puede hacer eso porque inclusive los cuadros chicos no venden los jugadores a los cuadros grandes, se van directamente a Brasil, a Argentina o a Europa. Los cuadros argentinos o los brasileros compran por tres pesos y venden por diez. El gran problema es el económico. Nosotros antes nos nutríamos de los cuadros chicos, en el ’71 había 8 o 10 jugadores así, fue una tanda, un proceso donde se tuvo paciencia, donde nos dieron tiempo para eso. Tuvimos la suerte de que después de Pons vino Restuccia. Fue de todo un poco, y se dio esa conjunción, para conseguir ese título tan anhelado, que el tiempo que hace ahora yo no lo creo. Estaba hablando con mi señora y no lo creo, se me pone la piel de gallina, pienso que fue ayer. Uno está acostado en la cama, mirando para arriba, y está viviendo todo eso. Porque uno lo tiene en la mente aunque hace tanto tiempo. Es una burrada de años, no son 10 ni 20, es medio siglo, una barbaridad. Que estemos contándolo, es impresionante. Lamentablemente algunos lo podemos contar y otros se han ido. Pero ellos también en algún lado lo están disfrutando».

LA SITUACIÓN DE UBIÑA PREVIO A LA FINAL DE LA LIBERTADORES 1971 Y EL PARALELISMO CON LO QUE SUCEDIÓ CON BICA EN EL ANTES DE LA FINAL DE 1980

«Llegó a esa final porque era el ‘Peta’, es la pura realidad. Hubo dos ejemplos, ese y el de Alberto Bica, cómo jugó la final contra el Inter en Brasil, que se le veía la carne viva en el tobillo. Eso era el amor, la responsabilidad que teníamos cada uno de nosotros, no queríamos dejar el puesto, no queríamos que las cosas salieran mal. Queríamos aportar todos. Sabíamos que cada uno tenía una importancia tremenda, aún sabiendo que en el banco entraban en cualquier momento y cumplían. Lo de Ubiña fue impresionante y lo de Bica también. Fueron dos ejemplos de entereza, de valentía, porque hay que tener un temple tremendo, hay gente que no lo soporta. Tanto Alberto como Luis lo soportaron al dolor, jugaron con un dolor tremendo, y con ese sacrificio tuvieron la suerte de conseguir lo que se pretendía».

SU VISIÓN SOBRE EL NACIONAL ACTUAL: LE HIZO EL AGUANTE A GUTIÉRREZ

«Una situación compleja, cambiamos de entrenador, se cambiaron muchos futbolistas, un trasiego tremendo, no se ha podido plasmar lo que ha querido el entrenador porque no han podido tener un tiempo importante. El entrenador viene, hace su equipo, y es difícil armarlo de un día para el otro. Si nosotros hablamos de lo que nos costó a nosotros hacer un equipo fuerte, este es el ejemplo de que hay que seguir trabajando, no bajando la cabeza, luchando cada uno, poniendo un poco más de su actitud, para poder conseguir resultados. Es difícil porque todos los días se va uno, se va otro, viene o se lesiona. En el caso de Nacional han pasado tres o cuatro técnicos como si nada, como si fueran jugadores que pasan y se van. El técnico tiene que tener una continuidad para poder hacer lo que quiere. Nacional ahora está con un plantel joven, con un técnico que no es nuevo pero vino hace poco. Álvaro conoce a Nacional, eso es muy importante también, y conoce el fútbol uruguayo. Pienso que eso va a ser muy positivo para los resultados en el futuro. Es un técnico que conoce la filosofía de lo que es el fútbol uruguayo, la idiosincracia, es distinto a todo el fútbol de Sudamérica. Aquí vino Menotti a hacer el achique y a los tres días se tuvo que ir. El fútbol uruguayo es distinto, es agresivo, luchador, tiene casta. Tenemos que traer gente de la casa, que conozca lo que somos nosotros, la idiosincrasia nuestra, qué es lo que hacemos, cómo vivimos, es todo. Eso es muy importante, traer técnicos que sepan cómo jugamos nosotros, cómo somos, de rabietas, de meter pierna fuerte, de luchar, de correr, de pelear. Eso no lo comprenden cuando vienen acá, futbolistas o entrenadores de gran nivel y no andan. ¡Porque no conocen lo nuestro! Seguimos trayendo gente que no conoce lo que somos nosotros y ahí se nos complica. Vamos a ver si con Álvaro, que conoce la casa, podemos conformar un bloque lindo, que respeten las lesiones, y tratemos de consolidarnos, y los pocos veteranos que hay en el equipo, que se formen bien. Hay veteranos como Giglotti que es importante para el grupo. Yo no lo conozco, lo veo en la cancha, cómo habla, inclusive cuando sale, dando explicaciones, le habla a todo el mundo, es el primero en correr, en sacrificarse. Es un veterano muy importante».

SALUDO FINAL

«Un saludo grande para todos, fue un gusto estar charlando y llevarle ese saludito a toda la afición de Nacional que se lo merece mucho».

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