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Durante nuestro programa del día miércoles fuimos informando lo que acontecía en el local de la Asociación Uruguaya de Fútbol desde el lugar de los hechos, en una jornada que terminó muy tarde y estuvo marcada por una serie de hechos que hicieron temblar las estructuras. Antes de las siete de la tarde PASION TRICOLOR 1010 AM se instaló en el lugar donde se convocó a una Asamblea Extraordinaria de clubes para –fundamentalmente- designar al nuevo gobierno del fútbol.

Por Julio Cifuentes

Llegamos con el convencimiento de que Oscar Curutchet (presidente de Danubio) iba a convertirse en el nuevo presidente de la AUF, ya que tenía los votos para ser electo, y con la convicción de que Nacional iba a estar representado en el nuevo cuerpo de Neutrales, en la figura de su delegado, el doctor Alejandro Balbi. Todos llegaron repitiendo que nos iríamos con ese “interinato”, aunque formalmente no puede catalogarse de esa manera ni de un gobierno provisorio, repitiendo lo que ocurrió en el año 2010, cuando Sebastián Bauzá, Ovidio Cabal y Eduardo Ache llegaron al gobierno del fútbol en circunstancias similares.

Nacional se presentó en la sala de asambleas con una selecta representación compuesta por los doctores Javier Gomensoro, Juan Mailhos, Hernán Navascués y el propio Balbi, ubicados en la segunda fila cuando el secretario Fernando Cáceres sorprendió a todos pidiendo una cuarto intermedio de cinco minutos para dar a conocer una información de último momento a Lucas Blasina (Rampla), encargado de conducir la Asamblea.

Al regresar a la sala estalló el gran escándalo de la noche, ya que se dio a conocer una dura sanción impuesta por la Conmebol al fútbol uruguayo por tiempo indeterminado, radiándolo de cualquier acción administrativa. Esto generó una encendida intervención en contra de Hernán Navascués, criticando el procedimiento de la Conmebol al recordar que en peores realidades no actuó de la misma manera; “Toma una decisión sin haber escuchado a la Asociación Uruguaya de Fútbol. Es como que inicia un proceso ejecutivo sin escuchar a la otra parte”, argumentó, y agregó: “No se sabe por qué es que se la sanciona, aunque la invocación del artículo hace suponer que hay injerencias externas en el fútbol. Pero todo eso debió haberse comunicado e iniciado un procedimiento y la AUF expresado sus descargos. Desde el punto de vista del procedimiento de la Conmebol es algo que rechazamos terminantemente”.

Se mencionó en sala que la designación del nuevo gobierno pasaba a un segundo plano y que lo único importante pasaba a ser responder esa nota, nombrándose una Comisión que integra Navascués para responder a la Confederación. Cuando el clima se enrarecía cada vez más, Alejandro Balbi logró ordenar a los presentes, informando que no existía tanta urgencia para tratar el tema, pues el plazo de 72 horas para responder comienza a regir después de que llegue la fundamentación de la sanción por parte de la Conmebol; solicitó seguir con el orden del día, pues “sin gobierno no se puede seguir”.

Apoyo a Bauzá

Pasando a otro tema, el presidente de Liverpool, José Luis Palma, de acuerdo al orden del día que incluía el análisis de la renuncia del Consejo Ejecutivo, planteó una defensa del saliente presidente Sebastián Bauzá pues “no compartimos la forma ni el fondo ni los acosos que han sido sometido”, habló de un golpe de estado para su salida y planteó no aceptar la renuncia. Esto originó una primera votación que sorprendió a todos, ya que 8 clubes respaldaron al ex presidente (Liverpool, Peñarol, Defensor, River, Fénix, Danubio, Wanderers, Racing), mientras 8 aceptaron la renuncia dejando en empate la consulta, ante la abstención de la Segunda División.
Ante la sorpresa de se resultado, llegó otro cuarto intermedio hasta que finalmente se decidió aceptar la renuncia de Bauzá por escasa mayoría, ya que la aceptaron 8 (se sumó la B), no lo hicieron 7 (Sud América cambió su postura), y se abstuvieron Wanderers y Danubio. Vale recordar que Defensor se había retirado de la sala.

Todo indicaba que a continuación se votaría la integración del nuevo Ejecutivo, que tendría como presidente al presidente danubiano Oscar Curutchet, e incluso rápidamente el representante de Cerro Largo propuso no dilatar más la cuestión y pasar a votar la “plancha” de candidatos que ya era conocida, pero Liverpool a través de su presidente cuestionó la forma y los procedimientos utilizados, y se enfrascó en una larga discusión con Leonardo Goycochea, delegado de Danubio, sobre la forma en que debía elegirse a las nuevas autoridades.

Cuando pareció que se encaminaba todo para someter a votación un cuerpo de neutrales que aparentemente tenía los votos asegurados, Oscar Curuchet comunicó que no aceptaría la presidencia por no estar dadas las condiciones necesaria. Allí llegaron otras vez los rumores, las dudas, las conversaciones, y tras otro cuarto intermedio y un llamado a régimen de Comisión General finalmente se incorporó al quinteto a “Nacho” Alonso, de extracción ramplense en lugar del danubiano, eligiéndose finalmente como presidente a Wilmar Valdés (presidente en ejercicio de Rentistas ante la suspensión de Burzstyn), Jorge Barrera (Peñarol), Alejandro Balbi (Nacional), Ignacio Alonso (Rampla Juniors) y Roberto Pastoriza (Juventud de Las Piedras).

Finalmente, el fútbol uruguayo vuelve a tener gobierno, vuelve a tener autoridades, que ojalá puedan tener durantes estos noventa días una gestión bastante más equitativa que las anteriores, y obviamente les entregamos los mayores deseos de éxito, sobre todo a nuestro representante evidentemente.

Lo que queda clarísimo, más que nunca, que esta realidad está circunscrita en una lucha de poder, donde los intereses económicos que tienen las empresas que poseen los derechos de televisión están jugando cada una su partida. Por un lado Tenfield, de la mano de los clubes que le son fieles, intentan mover las fichas en su favor para mantener los derechos de la actividad local y buscan quedarse con los de las Eliminatorias para el Mundial de Rusia 2018; por otro lado, la empresa Fox incide o parece incidir en alguna decisión para mantener su hegemonía a nivel continental … y en ese panorama, en ambos casos Nacional no se pone de un lado ni de otro. Simplemente defiende sus intereses y actúa en forma coherente, reclamando a nivel sudamericano lo mismo que pretende para el plano local, que se reciba la mayor cantidad de dinero posible por este rubro.

Manifiesta su coherencia también a nivel histórico, entregando su respaldo a las instituciones que gobiernan el fútbol uruguayo como lo han hecho siempre, respaldándolas incluso cuando no se sentía representada por ellas, como acaba de acontecer. Siguiendo un modelo, siguiendo una línea de conducta, mostrando como se puede fijar un objetivo y actuar en consonancia, siendo fiel a sus ideales y a sus convicciones. Este es el Club Nacional de Football, una vez más, siendo muy diferentes a otras instituciones cuando otros pretenden ponerlas en el mismo lugar.

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