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La hinchada de Nacional comenzó el año contenta con los triunfos clásicos de verano pero muy preocupada por los arbitrajes. La preocupación aumentó aún más tras lo visto en el clásico del Apertura. Intentamos dar una explicación, abarcando todo el trasfondo político, para entender lo que ocurre, y qué puede hacer nuestro club para cambiarlo.

En el arranque de este nuevo año 2024, asistimos con incredulidad, a lo ocurrido a nivel de los arbitrajes en los dos clásicos de verano, en los que, a pesar de esa situación, Nacional de igual manera logró imponerse ante Peñarol, en el primer partido por penales, y en el segundo con una victoria categórica, que fue 2 a 0 pero pudo ser por un score mayor.

La hinchada de Nacional está indignada. Ya durante el partido, y más aún luego de finalizar el mismo y en los días posteriores, llovieron las críticas de parte del pueblo tricolor hacia los árbitros, y también el reclamo hacia los directivos del club. Incluso los reclamos y las críticas se magnificaron aún más luego del bochornoso arbitraje de Pablo Giménez en Peñarol-Liverpool por la Copa Uruguay. Y más aún después de lo ocurrido tras el vergonzoso arbitraje de De Armas y Antonio García en el clásico del Apertura donde no se cobró un penalazo contra Gonzalo Carneiro.

Aparecen algunas famosas frases que se repiten año tras año: “hay que patear el tablero”, “hay que hacerse respetar”, “hay que protestar en la AUF”, “hay que voltear al Colegio de Árbitros”, etc., etc., etc.

¿Alcanza sólo con eso? ¿Es por ahí el camino?

Lamentablemente, los que tenemos algunos años en el fútbol, siguiendo muy de cerca los temas políticos, empapándonos de la interna, teniendo largas charlas con todos los actores, hemos aprendido que con frases hechas y “metiendo el gaucho”, no se consigue demasiado. Hay que tener estrategias políticas y ser muy inteligente en cada ficha que se va moviendo de este gran ajedrez del fútbol uruguayo. Estos arbitrajes clásicos son “el árbol” de un “bosque” mucho más grande, donde hay muchísimos intereses creados y cruzados, y es importante conocerlos bien.

El conflicto de la Mutual de jugadores a mediados de 2023 dejó en evidencia la gran grieta que existe hoy en el fútbol Uruguayo, una grieta donde ya sabemos cómo le fue a Nacional con el “Puma” Rodríguez como presidente cuando se volcó a la favor de los clubes cercanos a Tenfield en 2018, yendo en contra de toda la interna y masa social del club. Hoy esa “Unión de Clubes” es liderada por el presidente del rival, Ignacio Ruglio, y tienen como objetivo poder renovar los derechos de TV antes que finalice el contrato en diciembre de 2025. A cambio de dicha militancia Peñarol quiere tener más peso político en los tribunales con la conformación de la Liga Profesional, algo que lo ha dicho a viva voz cada vez que pudo.

¿DE QUÉ LADO DE LA GRIETA ESTÁN LOS ÁRBITROS?

Hoy en día, a diferencia de lo que ocurría antes de la intervención de la FIFA en la AUF en 2018, los árbitros están representados en el Congreso de la AUF, tienen voz y voto, son un “Grupo de Interés”, es decir, un colectivo interesado en que se administre bien el dinero del fútbol, ya que son trabajadores del mismo.

Si bien la gremial puede llegar a estar dividida, la realidad es que los que mandan en la Asociación Uruguaya de Árbitros de Fútbol (AUDAF) están en una relación muy cercana con el actual Ejecutivo de la AUF y Conmebol.

AUDAF ha trabajado desde hace varios años, en conjunto con la Mutual de Futbolistas, para recuperar el cobro del derecho de imagen, un derecho que desde 1998 usufructúa Tenfield, de manera ilegal según jugadores y árbitros, ya que no es un derecho que pueda venderse si no es de forma personal, es decir, a cada persona, en este caso a cada árbitro o a cada jugador, quienes consideran que por utilizar su imagen, es decir filmarlos y mostrarlos en primer plano, deben recibir cada uno un dinero por ese concepto, como ocurre en muchas partes del mundo.

En el primer contrato de 1998, Tenfield se aseguró la concesión del derecho de imagen de los actores de los partidos del fútbol profesional uruguayo, mediante un pago a la Mutual, cosa que en aquel momento se aceptó y ningún jugador ni árbitro alzó la voz, pero luego del surgimiento de la nueva camada de futbolistas celestes, con referentes como Diego Lugano y Diego Forlán a la cabeza, se encontró que por ahí había una veta desde donde combatir el poder hegemónico de la empresa de Casal. Fue el primer capítulo del enfrentamiento entre los jugadores y Tenfield, desde el año 2016. En 2018 se sumaron los árbitros, atreviéndose a desafiar el poder de la empresa, realizándole un juicio a la misma, y a la propia AUF por la explotación indebida de esos derechos, demanda que aún está en curso, y que en caso de ser ganada por el cuerpo referil, les reportaría una millonaria suma en dólares.

El 13 de febrero de 2018, el presidente de Nacional, era José Luis Rodríguez, el recordado y nefasto “Puma”, quien llegó a declarar contra el derecho reclamaban los árbitros, diciendo que no les correspondía derecho de imagen, y que si les corresponde, también debería´corresponderle “a los alcanzapelotas y a los hinchas”, se prestó a ser vocero defendiendo los intereses de la empresa, interviniendo en un conflicto no era de Nacional, pero que si expuso al club poniendo al Decano de un lado del conflicto que la masa social y toda la interna le reprochó con razón. Es sabido el acercamiento que tuvo el “Puma Rodríguez” con Tenfield y la unión de clubes durante su mandato. Todo Nacional se unió contra esta postura estaba tomando ya que perjudicaba notoriamente a la institución. Durante todo el 2018 sufrimos problemas arbitrales de todo tipo y color, llegando al punto cúlmine en la final de ese año, donde perdemos ante Peñarol con un gol en clara posición adelantada. ¿Casualidad? De afuera nos vieron sin una posición tomada, en un camino del medio, con Balbi en ele ejcutivo de la AUF en un lado de la grieta y con el Presidente del club del otro lado, eso debilitó a Nacional, no tenía peso ni aliados, algo similiar a lo que sucede hoy cuando se declara «No estamos con nadie estamos con todos» queriendo estar bien con todos y a la vez no queriendo estar mal con nadie, te pasan factura de ambos lados.

“Esto es un negocio de una empresa que tiene que afrontar que los tiempos cambian. (…) Si la empresa toma cartas en el asunto y busca soluciones para los árbitros, es un tema muy fácil de arreglar”, declaró Marcelo De León, a la Sport 890 el 9 de febrero de 2018. Lo cierto, es que por más “fácil de arreglar” que parezca, el tema de los derechos de imagen aún no se ha resuelto.

Es decir, que los jueces son partidarios en buscar la independencia. Entienden que, si el contrato de TV vence en 2025 y no vuelve a renovarse, habría puja y el fútbol recibirá más dinero y por ende ellos también. Son uno de los apoyos del actual gobierno de la AUF.

¿CÓMO ESTÁ PLANTEADO HOY EL MAPA POLÍTICO EN EL FÚTBOL URUGUAYO?

Desde 2018, el mapa político en nuestro fútbol cambió de manera radical. El nuevo estatuto de la AUF aprobado a fines de ese año, luego de la intervención de la FIFA que obligó a nuestra Asociación a realizar un cambio profundo en su reglamentación, le permitió llegar a tener voz y voto en las decisiones a muchos actores que hasta ese momento estaban marginados, sin poder participar en los grandes temas: jugadores, árbitros, entrenadores, fútbol amateur, fútbol femenino, fútbol sala. Hasta allí, todo se decidía únicamente entre los dirigentes de los equipos profesionales, y más específicamente los de la “A”, porque ni siquiera los de la “B” tenían un peso importante.

Ahora, el nuevo Congreso de la AUF consta de 76 votos, que se reparten de la siguiente manera: 32 para los clubes profesionales de la “A” (2 votos por club), 14 para los de la “B” (1 por club), 6 para el fútbol amateur de la AUF (divisionales “C” y “D”), 9 para el fútbol amateur de la Organización del Fútbol del Interior (OFI), 11 para la Mutual de futbolistas, 1 para el gremio de los árbitros (AUDAF), 1 para el gremio de los entrenadores (AUDEF), 1 para el fútbol femenino y 1 para el fútbol sala.

A su vez, cambió la composición del Comité Ejecutivo de la AUF. Antes de 2018, era únicamente integrado por 5 miembros políticos que generalmente eran dirigentes de clubes profesionales, a quienes se los llamaba para integrar dicho órgano. Luego de la implantación del nuevo estatuto, el Ejecutivo está integrado por siete personas, de las cuales una es el presidente –elegido por el Congreso– y los restantes seis, se eligen de la siguiente forma: tres los propone el presidente, y luego los tres restantes son propuestos, uno por los denominados “Grupos de Interés” (jugadores, entrenadores y árbitros), otro por los clubes profesionales, y otro por el fútbol amateur. En el caso de este último, dado que la actividad del fútbol amateur en Uruguay es mucho más nutrida en el interior del país que en la capital, dicho miembro es designado por OFI. Actualmente, ese cargo es ocupado por Eduardo Mosegui, expresidente de OFI.

En el caso de los Grupos de Interés, su representante actual es el exfutbolista Matías Pérez, y en el caso de los clubes profesionales, quien ocupa ese lugar en el Ejecutivo es Héctor Del Campo, proveniente de Danubio, y hermano del presidente de dicho club, Arturo Del Campo.

Estos grupos ganaron peso, ganaron voz, y ganaron voto.

LA INCUESTIONABLE INFLUENCIA DE LOS DERECHOS DE TV

En 2016 cuando se licitó la indumentaria de la selección nacional, y la oferta de Puma (Tenfield intermediario) era de 5 millones, contra 25 millones de Nike. En aquella ocasión, ante el asombro de la opinión pública, hubo 9 votos que votaron por Puma, y 10 que votaron por Nike, en una votación que debió salir 19 a 0. Pero, como muchos recuerdan, para varios entre otros Peñarol, 5 fue más que 25. Nacional estuvo del lado correcto y votó la oferta de Nike. Pero la selección siguió vistiéndose con Puma porque Tenfield decidió poner los 20 millones de diferencia y hacer uso de su cláusula de igualación, firmando hasta diciembre de 2023. Es decir, que recientemente finalizó el vínculo que estaba vigente desde 2016 y ahora la AUF se apresta a celebrar un nuevo contrato de indumentaria, con total independencia y libre de cláusulas de igualación, donde se espera obtener buenos dividendos económicos para el fútbol uruguayo y las selecciones nacionales.

Para que realmente las empresas puedan competir entre sí, y de esa forma que la AUF acepte la mejor oferta e ingrese más dinero al fútbol y a los clubes, se necesita que caiga el actual contrato por la televisación del fútbol local, lo cual va a ocurrir, si no se renueva antes, recién el 31 de diciembre de 2025. Ese es el gran objetivo de varios clubes y actores del fútbol pero no así de la unión de clubes que lidera Ruglio-Peñarol. Esta es la gran grieta que existe, que afecta a lo político y donde hoy NACIONAL como institución no tomó aún una postura pública clara ¿La tomará la asamblea de socios?

¿QUÉ PUEDE PASAR A FUTURO?

La AUF está siguiendo el camino de producir sus propias transmisiones, para esto se creó, durante la administración de Alonso, quien preside la AUF desde 2019, la plataforma AUFTV, la cual transmite los partidos a través de internet, pero a su vez estos mismos contenidos son vendidos a diversas empresas de cable, tanto para Montevideo como para el interior del país, para que puedan llegar a la mayor cantidad de hogares.

Así lo hace con el Campeonato Uruguayo de fútbol femenino –que se ha transmitido por los canales de TV abierta–, con el torneo de la Organización del Fútbol del Interior (OFI) y también, con las Eliminatorias para el Mundial de 2026. Ignacio Alonso ha señalado en más de una ocasión que haber hecho esto con los derechos de TV le ha proporcionado más ingresos a la AUF, ya que la propia Asociación vende los partidos a los cables, y no se los vende a Tenfield para que luego esta los comercialice con los cables. Lo mismo ha expresado recientemente el presidente de OFI, Sebastián Sosa, al mencionar que en este año 2024 le ingresan a la Organización un 40% más de ingresos que en el 2023 cuando el torneo se transmitió a través de Tenfield, según declaraciones al programa “Derechos Exclusivos” de Radio Uruguay el día 18 de enero del presente año.

Es decir, que la empresa de Casal está perdiendo productos que antes tenía. ¿Tenfield va a seguir que esto siga pasando así como así, o se va a mover para que esto no le siga ocurriendo?, es la pregunta que muchos se hacen en el microclima futbolero. Evidentemente, la respuesta es que la empresa está intentando mover sus fichas para que no se venza el contrato del fútbol local el 31 de diciembre de 2025, ya que si eso ocurre, perdería su producto estrella, el que transmite semana a semana durante todo el año y el que le proporciona mayores dividendos económicos.

¿Qué herramienta tiene la empresa para dar vuelta esta realidad adversa? La famosa “Liga Profesional”, que tan en boca de todos ha estado desde hace un tiempo. Veamos en qué consiste la Liga.

Anteriormente mencionábamos que desde 2018, con el nuevo estatuto de la AUF, los clubes profesionales habían perdido peso político, y lo habían ganado otros grupos: jugadores, entrenadores, árbitros, fútbol amateur, fútbol sala, fútbol femenino. Es decir, que para cualquier decisión importante que se quiera tomar en el ámbito de la Asociación, como puede ser la asignación de derechos de TV a una determinada empresa, todos esos actores tienen voz y voto. Los llamados Grupos de Interés (jugadores, entrenadores y árbitros), además del fútbol amateur (mayoritariamente OFI), junto a alugnos clubes profesionales que no son la mayoría, constituyen la columna de apoyo al presidente Alonso, y de allí salieron los votos en el Congreso que le permitieron ser electo dos veces como presidente, primero en 2019 y luego por segunda vez en 2023.

Esos sectores defienden la independencia de la AUF no asi el otro grupo de clubes, autodenominado “Unión de Clubes”, donde se encuentran aquellas instituciones y dirigentes más afines a la empresa de Casal. Hasta fines de 2023, dicha Unión se encontraba compuesta por Peñarol, Defensor, Danubio, Wanderers, River Plate, Fénix, Cerro Largo, Cerro, Liverpool, Rampla Juniors, Sud América, Juventud, Uruguay Montevideo, Potencia, Bella Vista. Es decir, 15 clubes profesionales. Hay dos de ellos (Potencia y Bella Vista) que descendieron a la “C”, por lo que ahora forman parte del fútbol amateur.

Estos clubes fueron los impulsores de la famosa Liga Profesional, que busca independizar sus decisiones del Congreso de la AUF, para desligarse de los Grupos de Interés y del fútbol amateur, para que los clubes profesionales vuelvan a tener la totalidad del peso y de los votos a la hora de las decisiones relevantes, como puede ser la designación de derechos de TV. Aspiran a crear esa Liga, tener mayoría en la misma, tratar allí el tema de los derechos y votar a favor de Tenfield como vienen haciendo desde 1998.

Además, al crearse la Liga, ésta sería un organismo nuevo, con otra personería jurídica diferente a la de la AUF. Allí se tomarían todas las decisiones relativas al Campeonato Uruguayo de Primera y Segunda División. Se designarían nuevos organismos como por ejemplo una nueva Mesa Ejecutiva –órgano que fija días y horarios de partidos–, nuevos Tribunales de Penas, Contiendas, Apelaciones, etc., designados por los miembros de la Liga, es decir los clubes profesionales, donde la “Unión de Clubes” liderada por Peñarol tendría la mayoría, y Nacional quedaría absolutamente debilitado a nivel político. Este es uno de los grandes objetivos de Ignacio Ruglio para lograr la hegemonía política en el fútbol uruguayo. Hasta ahora no lo ha logrado.

La creación de la Liga Profesional está prevista en el Estatuto de la AUF que entró en vigencia en 2018. Pero con una condición. Para que esta nueva institución comience a existir, en forma paralela a la AUF para regir los destinos del fútbol profesional, debe existir unanimidad la totalidad de los clubes profesionales. Así consta en el dictamen del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) ante consulta del área jurídica de la AUF, luego de constatarse un vacío legal en el Estatuto de la Asociación con respecto a qué mayoría de clubes tienen que votar afirmativamente para que la Liga comience a funcionar. Esto fue repetido en reiteradas ocasiones públicamente por el presidente de la AUF. Claro está, que hoy en día no están los votos de la totalidad de los clubes para crear la Liga Profesional. En 2023, solamente 15 de los 30 clubes profesionales estaban a favor, y en 2024 parecen ser menos, porque hubo dos (Bella Vista y Potencia) que descendieron al fútbol amateur, a la “C”.

Así las cosas, si el tiempo sigue pasando y la Liga Profesional sigue sin crearse, los meses van corriendo a favor del objetivo de Alonso y los suyos, de que el contrato con Tenfield por la televisación del fútbol local llegue a su fin sin una nueva renovación, y así la AUF quedar de manos libres para comercializar futuros derechos de forma mucho más independiente y ventajosa para sus intereses. Cada día y cada semana que va pasando, corre a favor de la AUF y en contra de Tenfield y su obsecuente “Unión de Clubes”

CAMBIOS QUE CAMBIARON

Dentro de Nacional, el estandarte de esta última postura ha sido el Ec. Eduardo Ache, quien desde su rol en el Ejecutivo de la AUF entre 2020 y 2023 trabajó siempre en pos de que esta última alternativa se cristalice. Mientras Ache estuvo en la AUF, la postura de Nacional estaba clara, era la de no renovar con Tenfield, esperar a 2025 para negociar un nuevo contrato con cualquier empresa y mientras tanto ir subsistiendo con los préstamos de CONMEBOL. Postura que es compartida por todos los sectores afines a la AUF: clubes SAD, Mutual de Futbolistas, entrenadores, AUDAF, fútbol del interior, fútbol femenino.

Pero llegó la asunción del nuevo Ejecutivo, a mediados de 2023, y allí Nacional decide retirar al Ec. Ache del Ejecutivo, y sustituirlo por Aldo Gioia. Se fue de la AUF alguien luchaba contra el monopolio de Tenfield y por la independencia de la Asociación. En su lugar, la figura de Gioia no genera el mismo peso y el mismo respeto en propios y extraños.

En setiembre del año pasado, una medida gremial de la Mutual dejó paralizado al Campeonato Uruguayo durante casi un mes. La polémica ganó la calle y los temas políticos saltaron a la primera línea de la palestra pública. Hasta los hinchas de los diferentes equipos polarizaron sus opiniones en torno a este tema. A favor o en contra de Tenfield, a favor o en contra de AUF, a favor o en contra de la Mutual, a favor o en contra de la Liga Profesional. Temas que en general no le importan demasiado al grueso del pueblo futbolero, comenzaron a ser tema de debate diario.

El presidente tricolor, Alejandro Balbi, habló en conferencia, y dejó un mensaje bastante distinto al que se venía dando: “Nacional no está con nadie y está con todos”, dejando la sensación de que la postura del club no es tan firme en su respaldo al gran objetivo de llegar a diciembre de 2025 sin renovar con los derechos de tv.

Este tipo de mensajes, son vistos por todos los actores del fútbol. Dirigentes de un lado y del otro, empresarios, periodistas, árbitros, jugadores. La posición de Nacional que tan claramente había marcado Ache en su papel de neutral de la AUF, se ve debilitada luego de su salida del Ejecutivo y de ser contradicho por el presidente del club. Esta posición de “querer quedar bien con todo el mundo”, termina teniendo el efecto contrario, ya que de todos lados te miran con desconfianza. Además, que salgan dos figuras tan representativas del club, a expresarse de manera prácticamente contraria, no da una imagen de unidad. Se pierde peso político.

Uno de esos “lados”, es AUDAF, gremio que hasta ahora se ha mantenido dentro de la columna a una postura contraria a renovar ahora con Tenfield. Una cosa es estar en esa misma columna, otra cosa es estar en la vereda de enfrente, y otra cosa es “no estar con nadie y estar con todos”.

No podemos afirmar que haya premeditación en los arbitrajes, que los jueces ingresen a la cancha con el objetivo de perjudicar a los clubes que no están dentro de esa columna. Es imposible afirmar eso sin pruebas. Pero sí es una realidad que, si Nacional pierde peso político, las consecuencias para los que lo perjudiquen serán menores, y no tendrán problema en hacerlo. Hasta se podría decir que es algo inconsciente.

Nacional debe repensar muy bien, en el arranque de un nuevo Campeonato Uruguayo, cuál va a ser la estrategia a seguir. El fútbol es un gran ajedrez político y claramente el club que ha levantado la bandera de la empresa ha sido Peñarol a través de su presidente Ruglio declarando a viva voz “soy hincha de Tenfield”, y que a su vez ese club ha sido el principal impulsor de la “Unión de Clubes” y de la Liga Profesional. Es decir, que si ese bando termina logrando su objetivo, de implantar la Liga y renovar los derechos, más allá de que a todos los clubes –incluido Nacional– les va a entrar dinero fresco al instante, a nivel político nuestro club sería el gran derrotado, y el rival el gran triunfador.

¿Volveremos a repensar nuestra estrategia política? En la Directiva de Nacional tienen la respuesta y la asamblea de socios por este tema será clave.

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