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Desde hace un tiempo a Henry Giménez se le detectó un quiste en uno de sus testículos, los médicos ordenaron «parar» al jugador para poder operarlo, pero Henry pidió por favor que se lo espere lo más posible ya que no quería perderse la oportunidad de jugar. Fueron días difíciles para el jugador, incluso en aquel gol que le convirtió a El Tanque pudimos observar un grito de gol con mezcla de emoción y bronca, con un apretado abrazo con el resto de sus compañeros. El jugador alargó lo más que pudo la situación, pero los médicos decidieron que tenía que ser ahora ya que no se podían aplazar más la operación.

En la jornada del lunes Henry Giménez fue operado y con éxito según nos contó el Dr Suero, el delantero tendrá unos 15 días de recuperación para luego volver a entrenar. Desde Pasión Tricolor le deseamos una pronta mejoría.

 

Un reconocimiento para Henry

En medio de este gran desorden que reina en el fútbol local, entre tantas idas y vueltas, reuniones, declaraciones, posibilidades y demás yerbas, algunas veces nos quedamos sin la oportunidad de hacer foco sobre temas que también son muy importantes, sobre todo cuando se trata de algo positivo entre tanto desastre.

Hay veces en las que cuesta elegir algún otro tema entre el caos en que estamos inmersos en los últimos días, y sin embargo aparecen hechos que –me parece- merece dedicarle algunos minutos. Una de ellas es la carta que hemos recibido en las últimas horas de parte de uno de los hinchas procesados por los incidentes de la semana pasada, que invita a la reflexión una vez más aportando otra visión del tema; se trata de una persona que conocemos, y como bien dijo nuestro compañero Javier Moreira también “le daría las llaves de mi casa” sin ningún tipo de prurito, una persona que se vio en medio de un gran lío y como ha reconocido, cometió un error por el que está pagando. Pero el tema que quiero tocar hoy no es ese. Es otro que me ha sacudido, y que también aporta una visión de la realidad que muchas veces permanece invisible.

Ayer, en esta misma web se publicó una nota en la que puede leerse textualmente “Desde hace un tiempo a Henry Giménez se le detectó un quiste en uno de sus testículos, los médicos ordenaron “parar” al jugador para poder operarlo, pero Henry pidió por favor que se lo espere lo más posible ya que no quería perderse la oportunidad de jugar. Fueron días difíciles para el jugador, incluso en aquel gol que le convirtió a El Tanque pudimos observar un grito de gol con mezcla de emoción y bronca, con un apretado abrazo con el resto de sus compañeros. El jugador alargó lo más que pudo la situación, pero los médicos decidieron que tenía que ser ahora ya que no se podían aplazar más la operación.

En la jornada del lunes Henry Giménez fue operado y con éxito según nos contó el Dr Suero, el delantero tendrá unos 15 días de recuperación para luego volver a entrenar. Desde Pasión Tricolor le deseamos una pronta mejoría.” Recuerdo que estábamos en Santa Cruz de la Sierra, en las horas previas al encuentro ante Oriente Petrolero de Copa Libertadores, cuando aquellas versiones que veníamos escuchando desde días antes se confirmaron por parte de gente cercana al plantel, bajo la estricta promesa de guardar absoluto silencio.

Fue una enorme responsabilidad. Nuestra tarea … nuestra función … la responsabilidad que asumimos ante ustedes –familia de Pasión Tricolor- implica transmitir las cosas que sabemos, compartirlas con ustedes, analizarlas, comentarlas, difundirlas o criticarlas, según cuál sea. Pero también, como esta vez, ordena callar y guardar fidelidad a quienes nos transmiten la información.
En varios momentos, la tentación por decir “ustedes no saben lo que está pasando este hombre” estuvo a punto de ganar, pero debimos esperar hasta que otros hicieran pública la situación.

Durante ese tiempo, me he preguntado cuántas veces existen realidades que no conocemos y que inciden en la vida de las personas. Por supuesto, esto no libra a jugadores, técnicos, dirigentes, periodistas, hinchas o quien sea de ser sometidos a críticas o elogios según sus actuaciones, pero luego, al conocer esas realidades nos entregan otras razones. Recuerdo, por ejemplo, momentos en los que algún futbolista vivió momentos especiales al tener a sus hijos con problemas de salud, como Daniel Leites u Oscar Javier Morales, o la posterior confesión de “El Cacique” Alexander Medina cuando contó su tremenda experiencia teniendo que salir a jugar un clásico mientras su padre estaba en el quirófano siendo sometido a una delicada intervención.

Mi intención con todo esto es realizar un sentido homenaje a este duraznense que llegó con muchas ilusiones a Nacional y que también generó muchas ilusiones con su arribo, pero se encontró con una situación totalmente inesperada. Según han contado, cuando se constató su enfermedad -como lo contamos hace unos días- se le recomendó “parar” y empezar inmediatamente con el tratamiento médico, a lo que el jugador habría dicho (palabras más, palabras menos) “no, yo vine a jugar en Nacional, quiero jugar en Nacional, no quiero fallarle, después veré eso …”; y así lo hizo, hasta que la intervención no se pudo estirar más. Henry Giménez puso por delante su compromiso con Nacional, y luego su salud. Primero cumplir con quienes lo trajeron, y después su delicada afección.

Es para sacarse el sombrero. Para pararse y aplaudirlo. Para destacarlo tantas veces como se pueda. ¿Qué no rindió lo que muchos pensaban? Puede ser cierto, pero esa es otra historia, que me parece es secundaria.

 

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