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HOMENAJE AL GRAN CAPITÁN Y ENTRENADOR

 

Hugo De León, uno de los máximos ídolos tricolores, fue homenajeado por NACIONAL poniéndole su nombre a una de las canchas de Los Céspedes.

 

Antes de comenzar la ceremonia en Los Céspedes, dialogamos con RUBEN SOSA, quien nos volcó conceptos sobre el gran HUGO DE LEÓN:

 

 

El acto se desarolló este martes al mediodía. Estuvieron presentes muchos campeones de América y del mundo, como Daniel Felipe Revelez, Rodolfo Rodríguez, Wilmar Cabrera, Hugo De León, Juan Carlos Blanco, Jorge Cardaccio, Víctor Espárrago y Jorge Seré. También estuvo presente Eduardo De La Peña.

 

 

La ceremonia comenzó con una disertación del Dr. Hernán Navascués, quien entre otras cosas manifestó que “Hugo con este homenaje quedará plasmado para siempre en la historia de Nacional. Recordemos cuando la hinchada decía: “Si quéres saber de fútbol, pregúntale a De León”.”

 

 

Luego fue De León quien habló ante los presentes, expresando que “Nada de esto sería posible si yo no hubiera tenido la inteligencia de aprender de mis compañeros desde mi llegada a Nacional. Esta placa representa a todos mis compañeros. Sin ellos yo no hubiera ganado nada. No hubiera sido capitán, no hubiera defendido al club. Por eso estoy emocionado al saber que puedo reconocerlo en público, porque si no ellos capaz que nunca iban a saber lo que siento por lo que fue haber estado con ellos, haber aprendido, haber crecido, y por sobre todas las cosas, defender a Nacional”.

 

También el ex zaguero dijo unas palabras exclusivas a PASIÓN TRICOLOR: “Muy contento de reencontrarme aquí con compañeros que fueron los que me hicieron saber cómo defender a Nacional, que me supieron llevar para que pueda crecer como futbolista y como persona. Es un momento muy lindo. La hinchada de Nacional es mi vida, tengo una relación desde el primer día que empecé a defender a Nacional. Tenemos una relación de integración total, porque yo fui un hincha que los defendí como ellos querían dentro de la cancha, y fuera de la cancha como entrenador. Entonces la relación es espectacular y ojalá siga así. Estuvieron mis hijas, estuvo mi hermano, que vino en representación de mis otros hermanos que están en Rivera y no pudieron venir, dos de los nietos, así que muy contento”.

 

 

 

SEMBLANZA DE LA COMISIÓN DE HISTORIA Y ESTADISTICA:

 

Hugo De León llegó a Nacional en 1977 con 18 años desde su Rivera natal, donde se había desempeñado como golero en su infancia y como volante en su adolescencia. Casualmente en esa zona del campo jugaba su ídolo, quien tras su llegada a Nacional se transformaría en “un bastión y un padrino que voy a querer hasta mi muerte; el “Mudo” Julio Walter Montero Castillo” (1)

El 30 de julio de 1977 De León hace su debut en la Primera División de Nacional como lateral derecho. Completaron la zaga ese día Martín Artigas Taborda y Ruben “Toto” Giménez como centrales y Miguel Ángel Piazza en el extremo izquierdo. El partido -ante Bella Vista por el Campeonato Cuadrangular- finalizó empatado en cero.

A partir de ahí, De León disputaría 106 partidos oficiales con Nacional -136 sumando los amistosos- en la que fue su primera etapa en el Club que se estiró hasta noviembre de 1980 cuando, siendo ya campeón de América pasa a defender al tricolor gaúcho; Gremio de Porto Alegre, donde -tal como le aconteció en Nacional- rápidamente se constituye en capitán y líder.

La cinta de capitán parecía estar destinada históricamente para De León. Jugador carismático y con una entrega que entusiasma al hincha, defendió a Nacional con firmeza dentro y fuera de la cancha, como jugador, entrenador o hincha. En sus propias palabras, De León afirma que el hincha de Nacional lo quería porque “me identificaba como un hincha que, independiente de que jugara bien o mal, se brindaba desde el primer al último minuto al club que quería. La hinchada sabía que yo era como ellos y que los defendía desde adentro y como querían”.(2)

“El Hugo” o “Dios Hugo” para los hinchas fue un ganador absoluto. Luego de su primer etapa en Nacional, en la que conquistó el Campeonato Uruguayo de 1980, la Copa Libertadores del mismo año y el Mundialito del 80, De León regresó al Decano en 1988 para continuar sumando galardones: campeón de la Copa Libertadores y la Copa Interamericana de ese año y la Recopa Sudamericana 1989. En 1989 volvió a emigrar y retornó a su Club en 1992 cuando sumó un nuevo Campeonato Uruguayo y el torneo Liguilla de ese año.

La identificación de De León con el Club es total. Le viene desde la infancia y se acentúa con su llegada a la institución, donde recuerda haber recibido el apoyo, estímulo y consejo de varios dirigentes que le inculcaron los valores clubistas, como Miguel Restuccia, Mario Garbarino y Dante Iocco. De León se ha plantado en la cancha y ante cámaras para hacer valer a Nacional, ha denunciado procederes de diversos actores del fútbol y siempre se sostuvo, inamovible con sus certezas, como lo hacía en la cancha, donde nunca se sintió intimidado por ningún rival, por habilidoso o renombrado que fuera: “Enfrenté a grandes jugadores, que eran ídolos en su país y admirados por uno mismo incluso, pero a la hora de enfrentarnos creía mucho más en lo que hacía yo. Entraba convencido que por más que fuera quien fuera, lo iba a vencer. A veces me fue bien y en otras no, porque así es el fútbol, pero yo tenía el convencimiento de que independientemente del nombre que tuviera frente a mí, iba a lograr el éxito en la función que me encomendaban”. (3)

En su paso por Nacional, De León jugó 16 clásicos oficiales, de los que ganó 7 y empató 6. “A mí me enseñaron que Nacional debe realizar esfuerzos para figurar internacionalmente. Los rivales por lo que hay que preocuparse estaban en el exterior. A Peñarol había que ganarle siempre, no había un mérito en eso”. (4)

Sumadas sus distintas etapas en el Club, Hugo De León totaliza 204 encuentros, con 112 victorias, 47 empates y 45 derrotas.

Su último pasaje por Nacional fue como entrenador. Llegó a dirigir al “Bolso” en 1998, en un momento difícil para el Club, cuando Peñarol iba por lograr un sexenio y era un hecho la necesidad de cortar esa posibilidad. Para De León, esto “estaba planteado en todo Nacional, no era necesario ni decirlo, era un tema sabido por todos. Fue un campeonato diferente, tenía ese ingrediente que lo vivimos todos los tricolores. Dirigiendo a un equipo grande, siempre tenés que ganar. Pero hay campeonatos que son diferentes por las circunstancias. Ése lo fue. En el fútbol tenés que ganar, pero no existe el sí o sí, salvo en ocasiones contadas como esa, en que tenés que salir campeón para no quedar manchado en la historia”. (5)

Como entrenador, De León se proclamó Campeón Uruguayo en 1998, 2000 y 2001, conquistando además el Campeonato Apertura de 1998, 1999, 2000 y 2004, el Clausura 1998 y 2001 y del Torneo Liguilla 1999.

Hugo De León es un símbolo de Nacional, club al que considera su casa. Un jugador ungido por los hinchas y uno de los referentes tricolores de todas las épocas.

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